El botón

Expectativas y vestidos prestados.

Por: Silvia Juliana

-Tengo que llegar a pegar ese botón ¡jueputaaa! -, pensé mientras esperaba el bus de regreso a mi casa.

Sí, tengo que pegarle un botón a un vestido. Podría decirle a mi mamá que me pegara el botón, pero no vivo con mi mamá, porque así lo quise. El vestido es prestado, porque el sueldo no alcanza para comprar ropa para cada evento. Podría haberle pedido plata a mi mamá, pero yo me pago todo, porque así lo quise.

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