Comer sin karma

Boston M.A., 2011

Nunca me ha gustado mucho comerme un plato de comida que ha sido hecho a la carrera, sin emoción, por salir del paso, sin ton ni son.

Por: María Mónica Acosta

Mi abuela era una mujer muy práctica y ocupada, por lo que no tenía tiempo para dirigir a sus empleadas para que le hicieran un menú especial a su nieta, que casi todos los días, pedía algo distinto a lo que servían de almuerzo en la casa.

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El botón

Expectativas y vestidos prestados.

Por: Silvia Juliana

-Tengo que llegar a pegar ese botón ¡jueputaaa! -, pensé mientras esperaba el bus de regreso a mi casa.

Sí, tengo que pegarle un botón a un vestido. Podría decirle a mi mamá que me pegara el botón, pero no vivo con mi mamá, porque así lo quise. El vestido es prestado, porque el sueldo no alcanza para comprar ropa para cada evento. Podría haberle pedido plata a mi mamá, pero yo me pago todo, porque así lo quise.

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