“Que los machitos que elaboraron esta definición me digan que lo que me pasó no fue acoso sexual”

Hoy escuché en las noticias que la Corte Suprema de Justicia había elaborado una descripción para el acoso sexual, en la que se define como acoso sexual cuando una conducta es continua, repetitiva e insistente, que genere mortificación en la víctima.

Por: Inés Páez

O sea, ¿en serio? ¿Cómo le dicen a una mujer que fue tocada por un hombre una vez que lo que le pasó no fue acoso? ¿O a una niña que lo que le hizo aquella vez su tío/padre/vecino, etc, no se llama acoso?

El acoso sexual va desde un “buenos días princesita” en la calle, hasta un acceso carnal sin consentimiento.

Esto me indigna no solo por ser mujer y feminista, sino porque lo viví en carne propia. Yo solía caminar hasta mi colegio en las tardes para mis entrenamientos de voleibol (4:30 pm, plena tarde), siempre cogía el mismo camino, pues consideraba que era el mejor y más seguro, hasta que un día un hombre en una moto me acosó. Me vio cruzando la calle y arrancó, rodeó la cuadra y me encontró de frente, hasta ese momento no le puse malicia porque al principio me pareció como un domiciliario buscando una dirección, pues estaba mirando mucho las casas, hasta que se detuvo en frente mío y me tocó la vagina.

Sí, así sin más me tocó y se fue en su moto. Yo no supe reaccionar y lo único que pude hacer fue ponerme a llorar y llamar a mi ex novio que se encontraba cerca. Tal vez a algunos les parezca un hecho simple sin mayor importancia, pero hasta que no vive esas situaciones no entiende lo que se siente. Yo siempre salía a caminar confiada, pensaba que si alguien quería acercarse a mi de una manera morbosa yo iba a defenderme y ya, no le iba a dar importancia, pero realmente son hechos que dejan secuelas y que hacen reflexionar.

Después de eso no he podido volver a caminar sola, primero por miedo y segundo porque las personas que saben no me dejan por mi seguridad. También me he puesto a pensar si eso hubiera pasado en una de esas noches en que voy de regreso de entrenar por esas calles oscuras de camino a mi casa, o lo que un hombre como esos le hace a niñas y mujeres en condiciones más desfavorables que en las que yo estaba en ese momento, o si me hubiera agarrado y montado en su moto.

Quiero que los “machitos” que elaboraron esta definición me digan que lo que me sucedió no fue un acoso sexual, quiero que le digan a todas esas mujeres que han sufrido desde piropos impropios hasta violaciones (una vez), que eso les ha sucedido no cuenta para la ley.

Este es el pensamiento que no nos permite entender la gravedad de un simple piropo y lo incómodo que es. Por estas cosas es que el movimiento feminista existe y ha tomado fuerza. No acabará mientras la desigualdad entre géneros siga. No nos callaremos hasta que nuestra voz sea verdaderamente escuchada.

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