Mis cuatro babys

Cuando alguien me dice que todos los hombres son iguales me dan ganas de traerlo a mi casa, presentarle a los cuatro hombres con los que vivo, y mostrarle que no.

Por: Silvia Juliana

Seguro si eres mujer y leíste que vivo con cuatro hombres hiciste esta cara:

Porque piensas que vivir con cuatro hombres debe ser complicado, sucio, desordenado o ruidoso. Si eres hombre, no sé qué cara habrás hecho, además este post se trata de no generalizar a los hombres, así que continuemos.

Vivo con cuatro de mis 500 primos (como dice Adriana Mangones), principalmente porque en mi familia nos enseñaron que todos somos una red de apoyo y si alguno necesita una mano puede acudir al otro, por eso esta casa parece un Airbnb al que llega y se va gente según sus necesidades. Vivir con ellos ha sido una enseñanza larga de convivencia, en la que he aprendido que cada persona tiene una manera de ser, que alguien que parece muy plano por fuera, es quizás un rollercoaster ride de emociones por dentro, y que a nadie le gusta lavar los platos.

De estos hombres con los que vivo les cuento que tres son enamoradizos a morir y les duran las tragas, así como a mí. Uno cocina delicioso, mientras que a mí solo me sale bien el arroz. Otro siempre llega del trabajo y nos pregunta a cada uno cómo nos fue en el día. Alguno se pone los zapatos en la sala y deja el spray para la pecueca en la mesa del comedor, divino. 

En esta casa es normal escuchar gritos como:

 “PRIMO, NO SEA SAPO”

“No vales mondá”

“Papi cállate”

Y la clásica cantada de falla machista: “aaaaaanda es cagá”, sin que nadie se ofenda. El Xbox está prendido todo el día y juegan Fortnite, Fifa o Call of Duty (no podría saber tantos nombres de videojuegos si no viviera con estos tipos). También se escucha reguetón sagradamente y tindereamos en equipo.

En realidad llegar a mi casa es como estar en un sitcom típico gringo y con mal guión: chica vive con varios hombres. Esto es como New Girl, la serie que pasaban (¿o pasan?) en Fox, solo que no me doy besos con ninguno de mis roommates porque qué asco.

Por ejemplo, nosotros un sábado (sin la amiga que está buena):

O mi primo, el que también está entusado, y yo hablando un domingo a las 7 de la mañana, después de levantarlo porque no puedo dormir:

New Girl Jess GIF

Y bueno ¿cómo es vivir con cuatro hombres siendo una feminista? Retador. No trato de evangelizar, ni de cambiarlos, ni de enseñarles de nuevas masculinidades, pero aparentemente han aprendido con el ejemplo. A veces estoy en mi cuarto y los escucho hablar de mujeres, cuando creen que no estoy prestando atención (jajaja), siendo “hombres” en su totalidad: “mírale el jopón”, “qué tetas”, “es perra”; esos son los momentos en que me toca ser shady y decir al aire cosas como “wow, el heteropatriarcado se está apoderando de esta casa”. 

Vivir con mis cuatro babys ha sido una de las experiencias más bacanas de mi vida, a pesar de que sí, es complicado, sucio, desordenado y ruidoso. 

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4 comments

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  1. Juan Carlos Contreras

    “no vales mondá”. Excelente. Esta expresión solo la utilizo con un amigo de la U y cuando mi esposa (rola – yo rolo) la escucha me hace cara rara. Tengo familia en Tubara, a 30 min de Barranquilla y allí aprendí a bailar champeta ya hace unos buenos años.

    Gracias a don Fede Soto, las escuche en el podcast Odio los Lunes y dan ganas de seguirlas visitando, un saludo desde tierras lejanas.

    Me gusta

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