Religión, guerra y feminismo

A la mayoría de niñas y mujeres nos han criado con base en estigmas sociales, provenientes de la mentalidad retrógrada y machista de la Edad Antigua, alimentada por algunos movimientos católico-políticos que se fueron gestando a través de la historia. Sin embargo, para estos movimientos represivos también existieron opositores y valientes pensadores que combatieron las ideas de opresión hacia el pueblo, con especial atención hacia el género femenino.

Por: Inés Páez*

Generalmente se cree que el feminismo es un movimiento que existe desde el siglo XX entre los años 60-70, sin embargo, los movimientos sociales de las mujeres han existido desde la Edad Media, fortaleciéndose en el Renacimiento y teniendo un auge en la época actual. Aunque actualmente se hable de la desigualdad de las mujeres en la sociedad, el tema no es nada nuevo.

Situémonos primero en la Edad Media, entre los siglos XVI y XVII, específicamente en Europa. En esta época surgía un movimiento llamado –actualmente- como “Antiguo Protestantismo” liderado por Martín Lutero, quien refutó algunas consignas ilógicas de la Iglesia Católica, creando un documento al cual se le llamó “La Reforma Protestante”, en el que Lutero, además de contradecir algunas leyes de la iglesia, también defendía los derechos de las mujeres, que en esta época eran extremadamente subordinadas por los hombres. Lutero formuló una nueva tesis para su época y afirmó que los hombres y las mujeres son iguales y con los mismos derechos de participar en la vida política y laboral, así como rechazó el celibato, y la exaltación de la virginidad femenina por parte de la Iglesia.

La Reforma de Lutero fue un duro golpe para la Iglesia, la cual la desintegró con la redacción de la Contrarreforma, en la que volvían a florecer todos estos ideales tradicionalistas contra las libertades de las mujeres. La Iglesia no quería que las mujeres tuviesen participación política, no quería que estudiaran, no quería que trabajaran. Para la Iglesia, las mujeres únicamente servían para estar en el hogar, cuidar a los hijos y procrear, pues creían que así lo había designado Dios en la Santa Biblia. Estas restricciones se extienden en menor medida, pero con grandes repercusiones hasta nuestros días.

En la lucha feminista durante la Reforma es importante las letras de Erasmo de Rotterdam y las de Fray Luis de León, que presentaban dos posturas antagónicas con respecto al papel de la mujer en la sociedad. Rotterdam en su escrito “La mujer se queja del matrimonio” denuncia cualquier tipo de acción violenta que cometa el hombre hacia la mujer, en “El abad y la erudita” afirma que hombres y mujeres debían tener igualdad de condiciones educativas. Lamentablemente, las obras de Rotterdam fueran calladas por los escritos conservadores de Fray Luis de León, como lo fue “La perfecta casada” en el que de León prácticamente decía que la mujer debía permanecer en silencio y entregarse al hogar, instruyéndola en las obligaciones con la familia, sin derecho a recibir ningún tipo de educación, pues afirmaba que la mujer no estaba hecha para el estudio de las ciencias.

Avancemos un poco más en el tiempo, hacia el siglo XVIII, en el que aguerridas mujeres redactaron importantes obras que defendían la igualdad femenina en la sociedad, algunas de ellas fueron: Olimpia Gouges (Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana); Mary Wollstonecraft (Vindicación del derecho de las mujeres); Madame de Staël (Derecho y práctica del feminismo); pero no fue sino hasta 1872 que Alejando Dumas hijo utilizó el término feminismo para referirse a los movimientos que reivindicaban los derechos de la mujer.

A inicios del siglo XX se inició la lucha por la obtención de derechos políticos y económicos, fue aquí cuando se buscó el derecho al sufragio para las mujeres, que se logró definitivamente a mediados de este siglo. La Primera Guerra Mundial, en cierto sentido, contribuyó a la reivindicación de las mujeres en el ámbito laboral, pues asumieron el rol que ejercía el hombre al empezar a trabajar en las fábricas, mientras estos se encontraban en la Guerra.

En Asia, la situación social de la mujer está fuertemente influenciada por la religión, por ejemplo, para el judaísmo, Eva (o sea la mujer moderna) estaba relacionada con el pecado y el sexo; el Islam dice que la mujer está sometida al hombre, sustentándose en el Corán el cual dice que “el hombre es más que la mujer”; el cristianismo encasilla el comportamiento de las mujeres, relacionándola con la santidad y castidad de la Virgen María. El feminismo asiático actual sigue considerándose como un movimiento arriesgado para los que se decidan a lucharlo, ya que las autoridades asiáticas tienen castigos muy fuertes para quienes vayan en contra de su poder. Un ejemplo de esto es la detención de 5 activistas chinas por participar en manifestaciones contra la violencia hacia la mujer, a las cuales, además, se les dio un cruel trato durante su confinamiento. Irónicamente a estas jóvenes feministas fueron detenidas unos días antes de la celebración del día de la mujer del año 2015, mientras Pekín era elogiado por su “lucha contra la desigualdad social y violencia doméstica”.

Cambiamos de continente para hablar del feminismo en América Latina. Este nació desde principio del siglo XX, especialmente después de la Primera Guerra Mundial. Para contextualizar la situación, América Latina es el continente más desigual económicamente hablando, y tiene una larga historia de injusticias políticas y sociales (dictaduras, genocidios, entre otras), el feminismo toma forma en estos escenarios, mostrando una disconformidad con la situación de las mujeres en ese momento, la subordinación a la que eran sometidas, la inseguridad, la desigualdad de oportunidades, etc.

Un acontecimiento importante para la reivindicación de las mujeres en América Latina fue la revolución sandinista, en la que hombres y mujeres lucharon a la par para darle fin a la dictadura a la que estaba sometida Nicaragua desde el año 1950.

Actualmente en Latinoamérica ha tomado fuerza un movimiento feminista que utiliza el hashtag #NiUnaMenos, para luchar contra los crecientes casos de violencia hacia la mujer que se presentan en el continente. Gracias a las redes sociales este tipo de expresiones llegan a muchas partes del mundo y ayudan a crear conciencia sobre la situación de la mujer en la sociedad actual, pues a pesar que se ha avanzado mucho en la lucha por la igualdad femenina, aún queda un largo camino por recorrer hasta llegar definitivamente a esta.

Las mujeres aún seguimos siendo violentadas, pisoteadas e ignoradas, pero mientras sigan existiendo valientes ciudadanos, dispuestos a luchar por la verdad y la justicia, nuestra voz no podrá ser callada hasta llegar a la igualdad de género. Además, es importante recordar que el feminismo actual no se centra únicamente en tener igualdad frente a los hombres, sino que ha ampliado sus enfoques y objetos de búsqueda, por ejemplo, los movimientos que buscan acabar con sistemas económicos como el capitalismo por las consecuencias que tiene en la vida de las mujeres, y que tiene como objetivo la independencia económica de la mujer.

A pesar de los avances, el feminismo se encuentra muy fragmentado, sus consignas se contradicen entre sí y las mismas feministas discrepan entre ellas. La recuperación de este movimiento a la estabilidad en la que estaba depende única y exclusivamente de nosotras las feministas.

Inés Páez Vive en Santa Marta, tiene 16 años, juega volleyball. Se interesa por temas controversiales en la sociedad colombiana.

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