De nuevo hablando de expectativas

El viernes pasado, en medio de la excitación que me produjo haber superado satisfactoriamente un examen para una beca, publiqué:

Por: Silvia Juliana

El tuit fue recibido con alegría, muchos corazones, muchos retuits, y también varios comentarios que aunque sé no fueron mal intencionados, me pusieron a reflexionar en lo que quise decir y cómo se leyó: esta niñita lo logró todo, qué privilegio.

Varias personas dijeron que qué afortunada, que ellos aún andaban en esas, que “¿por qué esto a mi no me pasa?” y hasta el ya trillado “goals”. La verdad, amigos, es que evidentemente me falta mucho camino por recorrer y que no me gusta, ni quiero, crear expectativas falsas al estilo lifestyle influencer. No espero ser goals, no quisiera que la gente se sintiera atrasada o menos que otro porque algunos “ya la hicieron”, todos andamos a nuestro propio ritmo.

El tuit en cuestión nació luego de una mini reflexión mientras me tomaba un tinto en Los Andes, que es la universidad donde estudio ahora y es donde quería estudiar cuando tenía 16 años. A esa edad, donde tuve que empezar a pensar qué quería hacer y quién quería ser, soñé con estudiar una carrera cercana a los estudios culturales en Los Andes, sin embargo, mi mamá que esperaba que estudiara algo que “de verdad” sirviera en la vida me dijo que no iba a botar la plata así. Por eso, terminé estudiando Periodismo que es una carrera que amé y que no estudié obligada tampoco (aquí se pueden reír todos mis colegas que saben que esta profesión no es que nos haga millonarios).

A los 16 años pensaba que no servía para absolutamente nada, que ninguna de mis habilidades, que en realidad se resumían a poder juntar un par de palabras y que se leyeran “bien”, se comparaba con las de mis compañeras que podían cantar, bailar, dibujar o entender las matemáticas a la primera explicada. Soñaba con que algún día lograra perder la pena, que me leyeran, dar mi opinión, vivir de leer y discutir y escribir.

Hoy me siento segura, logré estudiar una maestría a fin a las humanidades en la universidad que había querido (por favor, que esto no se entienda como que no quiera y respete al Rosario, que es de donde me gradué y además donde trabajo), me la paso leyendo y debatiendo, escribo reseñas, me sueño proyectos, hay una pequeña comunidad de gente que lee mis opiniones y, creo, le gusta.

¿Ven? Eran unos sueños más o menos sencillos, no esperaba ser millonaria, tener casa propia, cambiar de carro anualmente, yo solo esperaba poder entender de qué era capaz y qué podía hacer por mí misma.

Quizá las personas que me escribieron que lo logré rápido ya tienen todo esto, o quizá estén en el camino a conseguirlo. En todo caso quiero que entiendan que no estoy ni cerca a lograrla, pero que sí voy en el camino que me soñé y esa es la felicidad pura que llevaba buscando desde los 16.

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