El botón

Expectativas y vestidos prestados.

Por: Silvia Juliana

-Tengo que llegar a pegar ese botón ¡jueputaaa! -, pensé mientras esperaba el bus de regreso a mi casa.

Sí, tengo que pegarle un botón a un vestido. Podría decirle a mi mamá que me pegara el botón, pero no vivo con mi mamá, porque así lo quise. El vestido es prestado, porque el sueldo no alcanza para comprar ropa para cada evento. Podría haberle pedido plata a mi mamá, pero yo me pago todo, porque así lo quise.

Con la entrada a la adultez empecé a ponerme expectativas, metas, objetivos que ahora que reflexiono, fueron demasiado. Todo lo hice, todo lo cumplí, pero ya estoy cansada.

Me gradué rápido de la universidad, sin hacer tesis, solo por el hecho de graduarme pronto. Empecé a trabajar enseguida, y le di y le di, hasta que llegué a tener tres trabajos al mismo tiempo. TRES. Uy sí, what a #hustler #girlboss #nopainnogain, yeah right.

No contenta con tener tres trabajos, decidí que quería tener un cuerpower (que es como le dicen a las niñas fit en Instagram), así que pagué dos meses de gimnasio por adelantado y fui seis días a la semana. Hasta que me lesioné, porque así lo quise.

El problema con las expectativas de vida, es que te las crees tanto para ti que empiezas a creer que son universales. Yo no solo quería hacer de todo, además esperaba que mis amigos, familiares y conocidos también quisieran hacer de todo, los medí con la misma vara con la que me estaba midiendo y en mi fuero interno los critiqué por no dar más de sí o por tomar decisiones que yo no habría tomado.

¿Qué clase de maníaca estaba siendo?

Que todo el mundo se mueve a su tiempo y a su ritmo, lo han dicho ya muchas lifestyle bloggers. Que las metas en la vida son importantes, claro que lo son. Pero al carajo, uno no se puede bañar en todos los arroyitos al mismo tiempo.

En este momento,  veo mis expectativas como esos tacones tipo drag queen montada que compré para una larga noche, aún sabiendo que mi rodilla operada no los soportaría, y que ahora me quiero quitar en mitad de la rumba sabiendo que el piso está sucio y pegajoso.

SPOILER ALERT: mi rodilla operada siempre es más importante que los pies sucios. Los pies sucios se lavan.

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3 comments

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  1. Gloria Páez

    Me alegra mucho que esa reflexión haya llegado tan pronto, a otros nos toma toda la vida darnos cuenta de eso para, ya en el ocaso, empezar a disfrutar la vida sin apremios. Las felicito por el blog. Me encanta esta iniciativa.

    Le gusta a 1 persona

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